miércoles, 5 de octubre de 2011

El Éxito

Éxito, éxito. Creo que si hay algo que ahora todos buscamos es eso: el éxito. Es el fuego detrás de nuestra ambición y al mismo tiempo la joroba que llevamos sobre la espalda. Hay que ser existoso.
La presión es brutal, el sueño es enorme. Creo que no hay ninguna persona que se levante en la mañana y diga “yo quiero ser un fracasado”. Uff, fracaso. Una palabra aún más grande y pesada. Y, con eso en mente, hoy me pregunto ¿pero que %$&% es el éxito?
¿Ya lo tendré? ¿Lo tuve y se me fue? ¿Me lo comí de desayuno y ni cuenta me di? Estoy más bien empezando a creer que no existe, o mínimo no en las áreas donde uno lo cree encontrar. El primero, el más obvio: el trabajo. ¿Cuantas veces nos preguntan que en qué andamos o cómo estamos y lo primero con lo que contestamos es la lista de trabajo que tenemos? Mínimo, en la comunidad actoral uno inmediatamente desempolva el curriculum para comprobar que uno está o muy bien o muy mal. La cantidad de proyectos que he hecho son 100% equivalentes a cuánto sonrío durante el día. Cuando me preguntan cómo me va de actriz en Los Ángeles inmediatamente contesto que muy bien, ya estoy haciendo una obra, hice el trailer de una peli, voy a hacer...”. Pero de ahí no viene mi felicidad de estar en esta ciudad Californiana. Sí, por eso estoy aquí, para trabajar, pero no es lo que me mantiene positiva, es algo más.
Este fin de semana lo pude reconocer, un momento de plena felicidad. Pedí una pizza (¡y la pizzería nos mandó otra gratis!) y me tomé una copa de vino con amigos en mi casa. Fue de los momentos más mágicos que he tenido. Nos reímos, nos asoleamos en un calor brutal. Y en la noche, nos sentamos en el jardín en silencio total. Estuvimos así como 15 minutos, escuchando los grillos, las aves nocturnas, la sinfonía de la naturaleza y sentí que se me salía el corazón. Sentí más emoción que en cualquiera audición. Sentí dicha. El silencio nos regaló intimidad, algo que no pensé tener tan pronto, un instante de darme cuenta que no estoy sola. Y díganme, ¿hay éxito más profundo que ese?  

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