martes, 23 de agosto de 2011

El Choque


Cuando una es actriz , es común recibir dicha frase“ ¿Eres actriz? A ver, llora.” Enunciado que, no suele ser del agrado de muchos actores. Otra pregunta incómoda suele ser :“ ¿Y qué? ¿Para cuándo te vas a Hollywood y te haces famosa?”. Esto por lo general ocasiona en nosotros risa nerviosa, ofensa o un simple “Yo estoy muy contento trabajando en México”. Respuesta absolutamente cierta en mi caso. Sin embargo, si hoy me volvieran a preguntar cuando me iba a Los Ángeles, la respuesta sería: hoy.
            Me tocó ser aquella actriz que se va en busca de trabajo a Los Ángeles no por falta de trabajo, ni por falta de felicidad, sino por que cuando se presenta una oportunidad uno puede sonreír y decir no gracias, o la puede tomar. Y yo la tomé.
            Aterrizo en el mundo de palmeras californianas directo a clase de actuación en la escuela Stella Adler, justo en medio del Hollywood Boulevard, calle famosa por sus estrellas bautizadas por celebridades . Me incorporo a una escuela llena de actores que, muy en el fondo, están apartando desde ahora su propia estrella.
            Paso dos días de fascinación, de encanto californiano con un toque de soledad. California será muy bello, pero los amigos se quedaron en México… Y justo cuando estoy manejando hacia la clase en un coche que es importante decir que ME PRESTARON, siento como otro coche me pega por atrás.
            Me bajo del coche a encontrarme ese otro lado de California que a uno no le presumen: una mujer de 40 años bajo el efecto de alguna droga, disculpándose por haberse quedado dormida. Una inmigrante ilegal francesa que vive en su coche y que durante las siguientes dos horas de trámites se queda dormida más de 4 veces mientras está hablando.
            Así que California me recibe con encanto y con un buen trancazo. Me quedo con la imágen de aquella mujer que quizá en un momento quiso ser actriz y se quedó en la calle… No la olvido. Esa imagen me obligará a trabajar el triple para asegurarme de que algún día no me vaya yo a convertir en otra mujer que, ya sin sueños, se quede dormida y le choque a una joven actriz recién llegada de México.

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